viernes, 14 de noviembre de 2008

.Si a tu corazón yo llego igual
todo siempre
se podrá elegir
no me escribas
la pared
sólo quiero
estar
entre tu piel

Y si acaso
no
brillara el sol
y quedara yo atrapada
aqui
no vería
la razón
de seguir viviendo sin
tu amor

y hoy que enloque.cida
vuelvo buscando
tu querer
no queda mas que viento
no queda
mas
que
viento.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Una vez

Un ciego pinta.
Pinta. Imagina. Pinta. Colores que nunca vió.
-Como somos ciegos no aceptamos las cosas (la realidad) tal cual nos son dadas. No podemos.

-¿De qué color pinté éste cuadro? Sé que hay un árbol. Pasto. Cielo. ¿Podría alguien decirme que colores utilicé para pintarlo? ¿Podría alguien explicarme ese color al punto de que yo me lo pueda imaginar?. Me dicen rojo, igual a fuego. No sé. No sé de que me hablan. Me dicen cielo, es igual a celeste. ¿Cómo ves vos el celeste?
Deben ser muy afortunados de poder ver todos los colores que tienen alrededor.
Yo tampoco podría describirles a ustedes dónde estoy sumergida, cuál es el color de éste mundo. Ni lo que se siente al tocar y conocer un rostro. Hay pequeñeces que no se ven con los ojos. Sin embargo, sin ojos, no soy nada.
Ojos. Como un órgano. Un órgano que no me sirve. Como si mi corazón no funcionara.
El ciego sinónimo de discapacitado, El que vé, sinónimo de capacidad. Lo normal como una regla a seguir. Entonces no somos normales personas que respiran como todos. El ciego sinónimo de idiota.
La ceguera como signo del lugar donde estamos sumergidos. Somos ciegos caminando. Sin rumbo.
A veces cuando camino por la calle me digo: Es horrible saber que estoy caminando entre ciegos. Es triste saber que todos los que me rodean, por donde camino, son ciegos.
La ceguera como una función social. Como una dis-función social.
La ceguera que todos padecemos cuando no ayudamos al de al lado.
La ceguera que padecieron muchos (y aún siguen padeciendo) los que no veían que sus vecinos desaparecían.
Es mas triste ser ciego pudiendo ver.
Es muy triste.

sábado, 19 de julio de 2008

Cotidianeidades II

Sentada en el umbral de alguna casa que no conocía, X se puso a mirar el color que tenía el cielo, los árboles, las flores.
Tenía tiempo para perder.

No habia mas en ella que un poco de cansancio. Sólo necesitaba sentarse un rato y ver el mundo desde abajo. Tenía ganas de ser una hormiga, o al menos a veces se sentía como una.
Entonces se preguntó que era Amar. Cuál era el sentido de la palabra, cuando era el justo momento en que se sentía, cuando no. Dónde se rompían los límites. Por qué estamos tan acostumbrados a apurar los sentimientos. Por qué a veces es sólo un recurso dialéctico.


Y mientras miraba como una hormiga trataba de levantar un pedacito de rama, se dijo:
Si amar es:
*Mirarte a los ojos y reconocerme en vos.
*Que tu sola existencia haga de mi un ser felíz.
*Que te conozca con solo mirarte.
*Que tu risa me cure el alma.
*Que tus malos días se conviertan en mis malos días.
*Que sólo tocar tu piel haga erizar mi piel.
*Mis diez millones de mariposas en la cabeza, que no te molestan.
*Mis 10 millones de mariposas en la cabeza, que si te molestan.
*Tenerte a mi lado y que con eso me baste.
*Hacer de tu sonrisa un mundo y de tu llanto, otro.
*Abrazarte y que me baste el mundo.
*Mirarte y que me baste el mundo.
*Pensarte y que me baste el mundo.
*Hablarte y que me baste el mundo.
*Tocarte y que me baste el mundo.
*Sentirte y que me baste el mundo.
*Vivirte y que me baste el mundo.
*Que estés acá -ahí- y que me baste el mundo.

-Entonces, se dijo X (levantando la rama y posándola sobre el lomo de la hormiga), entonces, creo... creo que sí.

miércoles, 18 de junio de 2008

Hasta pronto.

Que momento tan devastador. Sólo leí dos palabras y el mundo se cayó como caen las cosas. Rápido, sin vueltas. Y pensé que no debería temblar ni llorar, que para qué lo haría.
Dijo Virginia, cuando le preguntaron porque alguien debería de
morir: "para que los
demas valoremos la vida"
En ese instante me pregunté que sería de todo aquello que sabías y no iba a
tener el gusto de enterarme. Me dije: ¿a dónde se va todo lo que fuimos,
lo que somos, lo que seremos?. A
la tierra.
Punto.
O en su defecto al fuego, o al aire. En fin, a la nada. Todos nosotros hacia ella. Cada parte.
Y también: Que complicado, no debería pensar ni un segundo, y despues: pero si
Descartes no hubiese... no existiría "Pienso luego
existo".
Sin embargo, en mi cabeza sólo queda el recuerdo imaginario de una visita, una charla
sobre todo lo que fué Beckett, mirar un video, preguntar sobre alguna carta de
Cortázar, escuchar anécdotas, reírme de tu anillo de
oro, de tu forma de caminar, de tus ganas de que pruebe un membrillo horrible. Admirar
cada palabra, aunque me enojaría cuando a veces salte la soberbia contenida
la pedanteria del bolsillo
ese ego gigantesco.
Y aunque no se justifique, ¿cómo no podrías tenerlos? ¿Y ahora que hago con todo esto
que quise que pasara?
Seguiré imaginando, pensando en el recuedo. Guardando
caramelos de miel.
Compartimos tan poco. Sólo tu entusiasmo por Samuel y mi pequeño
principio
de fanatismo. Que tampoco pudimos compartirlo. Y entonces, ¿por qué repercutió
tanto en mi esta noticia?
No lo sé.
Ni quiero saberlo.
A mi manera, con todos tus pro y contras, supe quererte.
Ojala esté por allá, charlando con Borges, preguntandole porqué tuvo que hacerle puré,
hablando mal de su mujer. Comentándole a Kantor sus ganas de
realizar un seminario en su nombre. Allí espero que, esté felíz.
¿Que será de todo lo demás?
Y en mi cabeza sólo queda el recuerdo imaginario de una visita
que nunca se concretó.
De verdad fué un gusto
profesor,
fué un gusto.

miércoles, 11 de junio de 2008

cotidianeidades

Parada en la cola del supermercado, X se preguntó porque su vida no podía ser normal. Ni siquiera el latido de su corazón en ese momento lo era. Su enorme angustia seguía creciendo mientras olía a su antecesor en la fila, pis, vino, sucio, perro... todavía no podía definirlo, o quizá era una mezcla de todo, o una mezcla de nada. X seguía con su mirada fija en el vidrio de la puerta... ¿Por qué su carrera no era normal? ¿por qué sus besos no eran normales?. Su relación con todo, o con nada. ¿Por qué los fantasmas de sus actos la acechaban en cada momento sin decirle lo que querían, solo estar ahí, para perturbar? ¿Por qué vivir había sido tan fatal? ¿Por qué la querían tantos? ¿Por qué estar rodeada de gente cuando no lo merecía? ¿Por qué ni siquiera su forma de llorar era normal, su forma de amar?.
En ese momento le preguntó: - ¿vos nunca hablas de mi con nadie?
y le contestó:
-NO.
-¿y por qué razón?
- Porque no hay nada que contar
La expresión de su cara fue tan clara que sólo alcanzó a decir:
-Ah, me voy. Voy a caminar a tu salud. Tampoco entendió porque su amigo de los olores indefinidos se agachó y le dijo algo de una moneda, nunca contestó, tuvo miedo de abrir la boca.
- Claro! -pensó-, desde que nací nada de lo que sucedió fue normal. Su familia no era normal, la relación de sus padres , que tanto la avergonzaban, tampoco fué, ni es, ni será normal. No había una única razón por la cual se podría pensar que algún giro en el universo iba a normalizar algo. Luego vinieron los pensamientos sobre la anormalidad y si ser "normal" no sería mas que un deseo de encajar en eso que se llama "sociedad".
Volvió a creer una vez mas, que envidiar la vida de los demás era el camino más fácil para llevar a su imaginación a lugares extraños, hasta que uno de sus fantasmas le tocó la ventana y le dijo:
-Acá estoy, sólo para que pienses. Y otra vez su angustia, su llanto en la ducha, su ¿por qué dioz por qué?, sus deseos irreprimibles de conocer la máquina del tiempo y remediar... o ser pequeña y volver a chuparse el dedo. Hasta que por el altillo entró él y le dijo:
-"Si no aprendés a perdonarte no vas a poder, X. Perdonate, el resto es la vida"
-Si, pero no quiero equivocarme mas, no quiero mas nada. La miró dulcemente, le tomó la mano mientras tarareaba un tema de los beatles y se fué por donde llegó.
A veces se ponía a pensar solo en bocas, en como había llegado a ellas, en como hablaban, que sería de esas bocas en otras bocas y que oscuridad y claridad, al mismo tiempo, escondian.
Tenía la certeza de no importarle un poco. Que se había cansado de que sus bocas hablaran, gritaran, se chocaran. ¿Por qué no iba a querer apoyarla en aquella? Porque no importaba. Mientras una deseaba intensamente, la otra sólo queria irse, esquivarla, no mirarla.
Una vez le preguntó porque tenía tanto miedo, si no tenía ganas de ser como los otros, si no envidiaba todo lo que les pasaba, si no tenía ganas, algún día, de dejar de tener prejuicios y vivir al menos un poco, si la soledad iba a seguir acompañando su vida o si sólo era un recurso para no ser como ellos.
Tu mundo es al revés. Yo veo la vida con la cabeza abajo y eso todavía me resulta.
Le contestó, claro, le dijo que NO. Nada de lo que pasaba a su alrededor era relevante.
Todo le deseaba. Su felicidad, su claridad, sus proyectos, sus sueños. A cada instante deseaba que pueda dar ese (o aunque sea) un paso, que no tenga miedo. Hasta a veces no entendía como podía desearle tanto, la gente es rencorosa, no deberian ser esos sus sentimientos.
A veces se siente mas cerca, de esto. Tomar un colectivo y no volver. Llevarse lo poco que tiene y caminar. Que nadie pregunte. Cuando quieras o cuando puedas darme todo, ya no voy a querer todo, y entonces otra vez, debo irme, caminar.
Le molestaban profúndamente las comparaciones. Tanto, que terminaba comparándose ella misma. Todo eso que detestó y detestaba de la persona con la que se comparaba, lo veía en ella y se aborrecía. Y no quería mas.
Y otra vez, pero en ésta ocasión tuvo la gentileza de tocar el timbre, el horrible fantasma de lo que fué.

lunes, 9 de junio de 2008

frio

entonces pensé:
"está bien
si tiene que pasar
que pase
pero esperen a que
esté
decidida
a irme"